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Así es como tu estiticista equilibra una piel cansada

Con el frío, la piel puede mostrar signos de debilidad: sequedad, deshidratación, sensibilidad, irritación, enrojecimiento… Durante el invierno —y especialmente en enero, después de los excesos de las fiestas de Navidad— muchas pieles están apagadas y sin luz.

Y no, no es una cuestión de que esté fallando tu rutina cosmética. O de que tu piel haya envejecido de hoy para mañana.

El problema está en el frío del invierno y el estrés. Enero es uno de los meses más fríos del año y ya sabemos que, en la mayoría de los casos, piel y frío no son muy buenos amigos.

El frío destruye los lípidos de la piel, que son la capa protectora que mantiene la hidratación de la piel intacta. Sin la capa grasa que son los lípidos, la piel pierde su agua y se deshidrata. Pero también pierde sus defensas, por lo que la barrera cutánea y la microbiota se alteran y aparecen signos como la sequedad, la deshidratación o la irritación.

Además, el frío también activa el sistema nervioso de la piel: cuanto más frío, más reacción. Por eso, con las bajas temperaturas la piel se pone áspera, se agrieta o se descama. Es el lenguaje que usa para decirnos que tiene frío y que necesita calma y abrigo.

Por último, el estrés de las fiestas de Navidad, sumado a los excesos, no ayuda, ya que puede ser el desencadenante de la aparición de brotes de granitos, aumento de grasa o acné.

¿El resultado? Tu piel en enero no está envejecida, está agotada.

La piel agotada no necesita corrección, necesita comprensión

piel enrojecida en invierno

Cuando una piel está cansada, su comportamiento cambia. Desde la mirada profesional, observamos que:

  • Disminuye su capacidad de respuesta protectora e inmune
    Por mucho que insistamos en tratar a la piel desde el punto frívolo del marketing de la belleza y queramos solo borrar signos como arrugas, flacidez o manchas, en realidad, la piel es un órgano, como el corazón, el hígado o los pulmones. Y como órgano, tiene una función: proteger al resto del cuerpo, sobre todo los órganos internos. Pero cuando la piel está cansada, la renovación celular se ralentiza, por lo que también se altera la función protectora, ya que la barrera cutánea natural y la microbiota se desequilibran. Por lo tanto, no está realizando de manera óptima su función principal: proteger al resto de tu organismo.

  • Se vuelve más defensiva
    La función barrera se debilita y la piel entra en modo mecanismo de defensa. ¿Qué significa esto? Al debilitarse la barrera cutánea, el agua transepidérmica se evapora fácilmente lo que hace que la piel sea más permeable a los efectos nocivos de los agentes externos. Por ejemplo, es mucho más fácil que se irrite con el frío, el viento o el contacto con el agua fría. Al estar alterada la barrera protectora, el sistema nervioso actúa como una alarma cutánea, reaccionando de manera exagerada a los efectos externos con síntomas como picor, enrojecimiento, escozor o sensación de incomodidad.

  • Tolera peor los estímulos intensos
    Al estar en modo defensa y no en modo natural de regeneración, la piel también es más reactiva a los estímulos intensos, como activos irritantes, peelings agresivos, rutinas intensas o activos sintéticos. Al estar desprotegida, la piel interpreta estos estímulos como una agresión, ante los cuales refuerza su mecanismo de defensa y empeora la reactividad.

  • Necesita más tiempo para regenerarse
    Como está alterada, la renovación y la regeneración celular se ralentizan, por lo que la piel no es capaz de renovarse por sí misma de manera normal, lo que se traduce en tez más apagada, grisácea, engrosada o propensa a los brotes cutáneos.

El error más común en este punto es intentar compensar el agotamiento cutáneo con técnicas cosméticas agresivas o rutinas inadecuadas. Desde la mirada profesional, forzar no acelera la recuperación, la retrasa.

Qué hacemos en cabina cuando la piel está agotada

En un tratamiento profesional, cuando detectamos una piel cansada, el primer objetivo no es tratar una preocupación concreta (arrugas, manchas, firmeza). El primer objetivo es equilibrarla para devolver a la piel su capacidad de respuesta, restableciendo la barrera protectora. 

Eso implica un enfoque muy concreto:

  • Limpiar protegiendo la piel: la limpieza deja de ser un gesto puramente para limpiar la piel y se convierte en una fase clave para recuperarla, protegerla y aumentar sus defensas.

  • Reducir estímulos innecesarios: eliminar los factores internos y externos que estén sobrecargando y alterando la piel. Por ejemplo, reducir el estrés, proteger la piel del frío, etc.

  • Trabajar con gestos lentos y conscientes: el ritmo importa, así como también el tacto. En cabina, la piel necesita sentirse acompañada.

  • Elegir solo los activos más necesarios en cada caso:  no se trata de usar más productos y más activos, sino de usar los más adecuados en cada caso. Y eso en cabina lo logramos diagnosticando la piel en cada caso, palpándola y escuchándola durante el tratamiento.

En cabina no se improvisa. Se observa, se escucha y se acompaña.

Cómo trasladar este criterio profesional al cuidado en casa

Para obtener los mejores resultados del trabajo en cabina, es imprescindible combinar las diferentes sesiones de tratamiento con una rutina adecuada de cuidado en casa, pautada por la esteticista de manera personalizada en cada caso.

En Karicia creemos en restablecer el equilibrio natural de la piel en cada caso, no en saturarla más en pro de unos estándares de belleza inalcanzables, que son más marketing que realidad. En este sentido, el cuidado en casa siempre cumplirá los siguientes requisitos:

  • Sencilla: que no significa simple. La piel no necesita 15 pasos para cuidarse; menos es más. Menos pasos, menos estímulos, más equilibrio. Para recuperar la piel es fundamental no saturarla, sino restablecer su función protectora. Por ello, siempre empezaremos con el cuidado en casa con el dúo Pruina limpiadora y Crema facial Karicia adecuada a cada caso.

  • Respetar los ritmos: cada piel tiene su ritmo de recuperación. Es interesante cuidarla con rutina y constancia, sin tener las expectativas muy elevadas; al la piel hay que darle tiempo y el equilibrio volverá.

  • Priorizar la regeneración frente a la corrección: una piel alterada no puede estar corrigiendo arrugas o demás problemas; primero es necesario recuperar las capacidades perdidas y restablecer el equilibrio. Cuando la piel vuelva a su salud, trabajaremos objetivos.

Los esenciales Karicia para acompañar una piel agotada

En Karicia formulamos nuestros productos con materias primas puras para respetar los tiempos reales de la piel, especialmente en momentos de sensibilidad, cansancio o desequilibrio. Los dúos Pruina limpiadora y Crema facial son el primer paso imprescindible para recuperar la piel alterada, asfixiada, estresada y agotada.

Pruina limpiadora Karicia

La única limpieza que va más allá de la piel: limpia a la vez que hidrata, nutre, protege y libera toxinas, preservando la función barrera y protegiendo la piel día a día. La Pruina limpiadora es más que un simple limpiador facial: es el primer paso protector de la piel, que ayuda a sellar los lípidos en el estrato córneo, sellar el agua transepidérmica y preparar la piel para absorber mejor los activos que apliquemos después.

Es el primer gesto para que la piel deje el estado de defensa para recuperar su función protectora natural. 

Crema Facial Karicia

Después de la limpieza, la crema facial acompaña a los mecanismos naturales de la piel a recuperar la microbiota y la función barrera. Nutre, protege y devuelve el confort, ayudándola a recuperar estabilidad y equilibrio.

¿Y si quiero incorporar un sérum a mi rutina?

El sérum es un producto altamente concentrado en principios activos y cuya textura es más ligera que la crema, pudiendo ser en base agua o aceite, para que se pueda absorber más rápido y penetre hasta capas más profundas de la piel. La función principal del sérum es aportar un extra de los nutrientes a la piel, según sus necesidades, y, ahí va la magia, potenciar los efectos y resultados del resto de pasos de la rutina, sobre todo de la crema.

En este sentido, incorporar un sérum a tu rutina solo puede aportarte beneficios, ya que potenciará los resultados en protección, prevención y corrección de la piel.

En Karicia tenemos dos sérums para adaptarnos a todas las necesidades de la piel:

  • Sérum regenerante Pasiflora
    Indicado en pieles sensibles, reactivas, apagadas, alteradas, asfixiadas y también cansadas y agotadas. Calma,  y favorece la regeneración sin sobrecargar la piel.

  • Sérum Celular 10
    Ideal para pieles maduras y con signos de la edad visibles, para pieles que quieren una prevención del envejecimiento extra, pieles con signos evidentes de flacidez y arrugas así como pieles desprotegidas, secas, irritadas, sensibles y que responden de manera exagerada a los agentes externos.

Enero no es el mes de exigirle resultados a la piel, es el mes de devolverle sus funciones óptimas, su salud y su capacidad. Ese es el criterio profesional que aplicamos en cabina. Y es el mismo que puedes trasladar a casa.

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