El solsticio de invierno es la noche más larga y el día más corto. Un día donde tiene un gran poder la luz de la Luna y la oscuridad. Pero, ¿qué es en realidad el Solsticio de invierno? ¿Por qué este momento ha sido venerado desde la antigüedad? ¿Qué energías nos depara a través de la Carta Astral de hoy 21 de diciembre? Te lo contamos todo en este artículo especial escrito por Jose Abizanda, fundador y CEO de Karicia.
Los Equinoccios de primavera otoño y los Solsticios de verano e invierno son los cuatro grandes eventos astronómicos, relacionados con el movimiento del sol en relación a la Tierra.
Estos fenómenos han sido venerados desde nuestros ancestros porque marcan momentos clave en el ciclo anual de la naturaleza, así como el cambio de estaciones, el paso del tiempo y el equilibrio entre luz y oscuridad. La gran mayoría de ritos y fiestas de la antigüedad, rendían culto al sol, además de relacionar la posición de los astros con la agricultura y las cosechas, basadas mayormente en una filosofía natural y en la observación del cielo, dando lugar a una serie de principios astronómicos y filosóficos que determinaban que los acontecimientos que ocurrían en la tierra eran un reflejo de lo que ocurría en el cielo. Con el tiempo, esta idea evolucionaría a distintos conceptos, como por ejemplo el de microcosmos y macrocosmos, entendiendo que lo que es arriba es abajo y viceversa.
Observando el cielo, el astro más importante era el Sol, que, con su energía. y su luz, nutría a la naturaleza, dando lugar al incesante ciclo de vida, muerte y renacimiento. De ahí nació la creencia de que los solsticios y equinoccios se sincronizaban con eventos estelares, dando lugar a rituales religiosos, espirituales y mágicos.
Pero, ¿qué es realmente un solsticio?
Astronómicamente hablando, los solsticios son los momentos en los que el sol alcanza la máxima latitud, norte o sur con respecto al Ecuador. Este fenómeno ocurre dos veces al año: en junio y en diciembre.
En el solsticio de junio, el sol alcanza la posición más alta al mediodía, sobre el Trópico de Cáncer, y marca el inicio del verano en el hemisferio norte y del invierno en el hemisferio sur.
En el solsticio de diciembre, que tiene lugar hoy 21 de diciembre, el sol alcanza la posición más alta al mediodía, sobre el Trópico de Capricornio, y marca el inicio del invierno en el hemisferio norte y del verano en el hemisferio sur.
En el hemisferio norte, es donde tuvieron origen los cultos astrológicos del solsticio de verano, junio señalaba el momento de máxima intensidad de la luz. Es el día más luminoso y más largo del año, y representa la plenitud. A partir de este punto, tras ese esplendor comienza el declive del sol hasta el solsticio de invierno, que es el día más corto y oscuro del año, además de la noche más larga. Pero, tras esa oscuridad simbólica, comienza el renacimiento del sol, que vuelve resurgiendo invencible de la muerte, o como los romanos lo llamaban Sol Invictus, dando lugar a leyendas y ritos a partir de los ciclos de muerte y renacimiento. Los filósofos neoplatónicos señalaban que el solsticio de invierno estaba regido por el planeta Saturno, regente de Capricornio y es por ello, que en esta fecha del solsticio de diciembre se celebraban las fiestas Saturnales en la antigua Roma.
En la astrología de Tolomeo, en la cual está basada en la astrología moderna, se dice que el signo de Capricornio, conocido también como el medio cielo o casa 10, es la puerta de los dioses o de los inmortales y el signo de Cáncer, conocido también como el bajo cielo o casa 4, es la puerta de los hombres, refiriéndose a la muerte y nacimiento respectivamente.
En la antigüedad, se creía que el Cosmos estaba formado por siete esferas planetarias, siendo la más cercana a la Tierra la Luna, la cual rige Cáncer y marca el ingreso de un alma al mundo terrenal, material y la más alta la de Saturno, la cual marca el regreso de un alma al mundo espiritual o a la octava esfera, la de las estrellas fijas en el descenso del alma.
Aquí, encontramos claramente la noción que la muerte es una puerta a una vida más allá, a una regeneración espiritual, algo que es común en muchas de las tradiciones filosóficas, religiosas e incluso alquímicas. El filósofo neoplatónico Porfirio escribe estas palabras en su obra llamada la cueva de las ninfas.
Algunos filósofos como Platón, afirman que Cáncer es la puerta a través de la cual las almas descienden y que Capricornio es aquella a través de las cuales las almas ascienden y cambian de una condición material a otra divina. Para los alquimistas, quienes, en esa época del año, en que toda la vida está concentrada en el subsuelo, buscaban en la materia prima mineral, nutrirla con las sales y el rocío. Es bajo el dominio de Saturno, la muerte del Sol, que iniciaban la primera fase de la alquimia, el negredo, la cual culminaría, si tenían éxito, en la obtención de la piedra filosofal o medicina universal.
En sociedades antiguas esta era una semana de festividades para celebrar el fin de los trabajos agrícolas y darle la bienvenida a los tiempos de descanso, para los agricultores y para la tierra. Por todo esto, usualmente se piensa en los solsticios y los equinoccios como los cuatro rayos de la cruz solar, los cuatro momentos clave en la vida del Sol: su nacimiento, crecimiento esplendor y muerte. Por eso, todas las religiones han tenido dioses de la luz o deidades que cuidaban, mantenían y promovían toda forma de vida en la naturaleza y como fuente de salud, creyendo encontrar todas las leyes de la vida, mandamientos, métodos, principios, a través de los cuales la naturaleza lograba su equilibrio.
El solsticio de invierno 2024 según la Carta Astral
En la carta del próximo solsticio de invierno, el ascendente está a 25° y 34 minutos de Capricornio y Plutón a 25 grados y 45 minutos de Acuario, conjunto a Venus a 16° y 5 minutos de Acuario, ambos en la Casa 1, lo que puede representar un cambio significativo a muchos niveles en el funcionamiento de nuestra psique, al tiempo que nos invita a una verdadera transformación interior, para poder afrontar los nuevos retos que vienen en el 2025 y en adelante, donde la creatividad, la coherencia y lo verdadero, deben de primar.
Todo ello apoyado, por un Sol en Capricornio, en la Casa 11, con la cúspide de Casa en Sagitario, porque Casa 11 representa lo social, los amigos, la externalización, invitándonos a apostar por lo colectivo, anteponiendo el grupo, lo colectivo, a lo individual. Una entrega diferente, que, sirviendo a lo individual, pero otorgando beneficio a los demás, creando un mundo más libre, más justo y más social.
En Karicia llevamos más de dos décadas aplicando todos estos principios, que los sabios de la antigüedad ya usaban en sus creaciones, así como primando el principio de salud, como uno de los a de nuestra empresa: “Siempre para sanar, nunca para dañar.”
Muchas gracias por vuestra Atención.
Jose Abizanda.

