Durante más de un año, nuestro laboratorio ha investigado cómo incorporar aguas termales y activos vegetales de forma segura, eficaz y sostenible para desarrollar una nueva generación de cosméticos que ponen en valor la riqueza del territorio y de los recursos naturales de proximidad. Ese es el papel de Karicia Cosmética Holística en el Proyecto europeo CARUSO y hoy te la contamos de primera mano.
Cuando pensamos en un agua termal, es fácil imaginar un balneario, una fuente o un tratamiento de spa. Sin embargo, detrás de ese recurso natural existe un enorme potencial cosmético todavía muy poco explorado.
Precisamente con ese objetivo nació CARUSO, un proyecto europeo que busca revalorizar los recursos naturales del territorio POCTEFA (España, Francia y Andorra) mediante el desarrollo de productos dermocosméticos innovadores y sostenibles, en los cuales el agua termal no es solo parte de la fase acuosa del cosmético, sino un activo fundamental de la fórmula, con propiedades activas destacadas sobre la piel.
Dentro de este proyecto, desde Karicia Cosmética Holística asumimos desde 2025 un reto apasionante: desarrollar una crema cosmética en la que el agua termal deje de ser un simple ingrediente de la fórmula para convertirse en uno de sus principales activos.
Un cambio de perspectiva: el agua ya no es solo el vehículo
En la mayoría de los cosméticos, el agua constituye la fase acuosa de la formulación. Es decir, el medio sobre el que se incorporan el resto de ingredientes activos, por eso suele ser el principal ingrediente del INCI de cualquier fórmula cosmética acuosa, en la cual todo se sostiene a través del agua.
Sin embargo, la idea principal del Proyecto europeo CARUSO era cambiar esta concepción y conseguir que las aguas termales de una fórmula cosmética aportaran valor activo por sí mismas, conservando su identidad y sus propiedades naturales dentro de una formulación estable, segura y eficaz.
Para ello trabajamos con aguas procedentes de cuatro balnearios clave, que también son parte del proyecto CARUSO:
- Argelès-Gazost
- Bagnères-de-Bigorre
- Barèges
- Alhama de Aragón
Cada una de las aguas de cada balneario tiene propiedades cosméticas propias muy interesantes, que también se analizaron en el laboratorio Karicia en el inicio del proyecto: desde propiedades intensamente hidratantes hasta preventivas de la aparición de signos de la edad. Además, todas las aguas forman parte del patrimonio natural del territorio POCTEFA y representan una oportunidad para impulsar una cosmética más vinculada a los recursos locales y al desarrollo sostenible.
El primer reto: incorporar el agua termal con todas las garantías
Sin embargo, el primer paso de Karicia en el proyecto no fue directamente las pruebas de formulación cosmética, ya que antes de formular cualquier crema fue necesario estudiar las aguas desde el punto de vista microbiológico. Desde febrero de 2025, nuestro laboratorio ha trabajado en su recepción, tratamiento y análisis para garantizar que pudieran incorporarse a la fórmula con total seguridad.
Para ello se desarrolló un proceso basado en dos etapas: sonicación mediante ultrasonidos y filtración con filtros de 0,2 micras, un procedimiento que permite reducir la posible carga microbiológica manteniendo el valor del agua como ingrediente activo, un paso imprescindible antes de avanzar en el desarrollo cosmético.
Uno de los retos más curiosos fue trabajar con el agua termal de Barèges, caracterizada por un marcado aroma sulfuroso. Tras múltiples ensayos, el equipo consiguió integrarla en la formulación manteniendo sus propiedades y logrando un perfil sensorial agradable.
En paralelo a estas investigaciones con las aguas termales, Karicia coordinó el trabajo con la Universidad de Zaragoza y el CITA de Aragón para incorporar activos vegetales a la fórmula de la crema, obtenidos mediante tecnologías innovadoras y respetuosas con el medio ambiente. Estos extractos son: extracto supercrítico de romero, extracto supercrítico de semillas de lino, extracto liofilizado de melisa, extracto liofilizado de romero, hidrolato de melisa e hidrolato de romero.
Especialmente interesante es la utilización de extracción con CO₂ supercrítico, una tecnología considerada limpia porque reduce el uso de disolventes convencionales y permite reutilizar el dióxido de carbono empleado durante el proceso.
Este tipo de innovación encaja plenamente con la filosofía de Karicia: desarrollar cosméticos eficaces respetando tanto la salud de la piel como el entorno.
Mucho más que una fórmula eficaz
Uno de los mayores desafíos del proyecto ha sido encontrar el equilibrio entre eficacia, estabilidad y sensorialidad.
Después de más de 20 años de experiencia, en Karicia sabemos que una crema puede contener excelentes ingredientes, pero si su textura no resulta agradable, si deja sensación grasa o si su aroma no invita a utilizarla cada día, difícilmente formará parte de una rutina de cuidado. Como siempre decimos en nuestro equipo: tu rutina cosmética ideal debe ser aquella que no se te olvida, que cada día quieres volver a usar, por el placer sensorial y el bienestar que provoca.
En este sentido, el papel de Karicia en el desarrollo de la crema del Proyecto europeo CARUSO también ha tenido en cuenta el aspecto sensorial del producto: la textura, la extensibilidad correcta, la estabilidad de la emulsión, el aroma agradable y la sensación final sobre la piel.
En febrero de 2026, durante la reunión de socios celebrada en Alquézar, Karicia presentó dos primeros prototipos de cremas para su evaluación entre todos los integrantes del proyecto. Después de esta evaluación, actualmente el proyecto continúa con los estudios de estabilidad, compatibilidad, eficacia del conservante y aspectos técnicos necesarios para cumplir con la normativa europea.
Innovar respetando el territorio
Más allá del desarrollo de una nueva crema, el Proyectdo CARUSO demuestra que es posible generar innovación a partir de los recursos naturales del territorio.
Para Karicia, participar en este proyecto supone unir tres pilares que forman parte de nuestra manera de entender la cosmética: salud, ciencia, naturaleza y sostenibilidad. Porque creemos que el futuro de la cosmética pasa por formular productos eficaces sin perder de vista el origen de cada ingrediente y el valor del patrimonio natural que los hace posibles. El agua termal deja así de ser un simple componente de una fórmula para convertirse en el corazón de un cosmético con identidad propia.


